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Terrazas del Rodeo

ABC - Salud

Salud
  • Cada vez hay más miopes y, aunque lo fácil es echarle la culpa solo a las pantallas, existe otro fenómeno, relacionado con éstas, que pasa más desapercibido: el poco tiempo que los niños están al aire libre. Ya lo vienen advirtiendo los expertos en visión . Ahora, un estudio del Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra ha concluido que pasar al menos 7 horas a la semana al aire libre se asocia con una disminución del 50% del riesgo de desarrollar miopía en infancia. La investigación, publicada en 'Frontiers in Medicine', ha examinado a 2.262 escolares de la Comunidad de Madrid en colaboración con la asociación AMIRES (Asociación de Miopía Magna con Retinopatías de España) y ha demostrado que el CUVAF —huella solar de la superficie ocular que sirve para determinar el tiempo de exposición al sol— es un biomarcador objetivo, rápido, no invasivo y útil para estimar la incidencia de la luz exterior en la infancia y, por lo tanto, es una herramienta fiable para contextos de prevención ocular. Los autores han comparado los datos de los niños que pasaron más y menos de 7 horas a la semana al aire libre y han descubierto que el porcentaje de los que padecían miopía era significativamente menor entre los que realizan más actividades al aire libre. «Hemos detectado que un 18% de los participantes del estudio que pasan más tiempo en el interior tienen miopía. El porcentaje de los que han estado más expuestos al sol ha sido del 9%, por lo que podemos concluir que pasar más horas al aire libre se asocia con una reducción del 50 % del riesgo de sufrir esta enfermedad», señala el doctor Sergio Recalde, investigador del Laboratorio de Oftalmología Experimental de la Clínica Universidad de Navarra. Los pequeños se sometieron a un examen oftalmológico para medir el error refractivo y cumplimentaron un cuestionario sobre antecedentes familiares y hábitos de vida. Asimismo, a una submuestra de 1.129 participantes se le realizó una medición del CUVAF. «Este biomarcador apareció con más frecuencia en los niños que pasaban más tiempo al sol. Hemos comprobado que se asocia inversamente a la miopía, es decir, cuanto mayor sea esta huella, menor es el riesgo de padecer la enfermedad», apunta la doctora Miriam de la Puente, especialista en Oftalmología de la Clínica, quien añade: «el CUVAF nos puede ayudar a identificar el riesgo de desarrollar este problema de la vista en programas de cribado y a monitorizar si se cumplen las recomendaciones preventivas». El CUVAF podría ser además un buen biomarcador de salud en diferentes patologías. «No descartamos que pueda tener otras aplicaciones más allá de la miopía. De momento, hemos detectado que hay personas con un CUVAF mayor que tienen menos índice de grasa y mejores valores en aspectos como las horas de sueño o la capacidad de memoria. Esto reafirma que toda la población debería apostar por las actividades al aire libre como prevención frente a diferentes enfermedades», concluye el doctor Recalde. Visión borrosa, entrecerrar los ojos para ver de lejos, acercarse mucho a objetos, parpadear excesivamente o tener dolores de cabeza. Son algunos de los signos de aparición de la miopía en niños a los que tienen que estar atentos los padres. Los pequeños, a diferencia de los adultos, tienen más dificultades para expresar qué problema presentan o si ven bien o no. También suelen detectarlo los profesores en clase si no siguen las instrucciones marcadas o miran al compañero cuando se les dice algo. Cuando la miopía aparece en niños más pequeños, su progresión es más rápida. A menor edad de inicio, mayor es el riesgo de desarrollar miopías más altas . Y por eso es importante detectarla y tratarla a tiempo. La prevalencia de la miopía en niños de entre 5 y 7 años en España en 2023 fue del 20,3%, según el 'Barómetro de la Miopía en España', elaborado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Fundación Alain Afflelou. Mientras que entre los universitarios de entre 17 y 27 años, coincidiendo con la etapa donde se pasa más tiempo estudiando, se reducen las actividades al aire libre y aumenta el tiempo dedicado frente a pantallas de dispositivos electrónicos, la cifra de miopes se eleva hasta el 62%, según el informe 'Prevalencia de la miopía en los jóvenes en España' de la organización Visión y Vida.
  • La medicina busca desde hace años el «Santo Grial» del diagnóstico: una prueba sencilla, rápida y, sobre todo, económica, capaz de decirnos qué ocurre en el rincón más remoto de nuestro cuerpo sin necesidad de abrirlo. Hasta ahora, las llamadas biopsias líquidas —que buscan rastros de tumores en la sangre— tropezaban con dos muros: el altísimo coste de secuenciación y la dificultad de encontrar una aguja minúscula en un pajar de datos genéticos. Un nuevo estudio publicado este lunes en ' Proceedings of the National Academy of Sciences ' (PNAS) por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) parece haber derribado ambos obstáculos con un nuevo método bautizado como MethylScan. No promete milagros, como aquel fiasco de Theranos , sino que describen con cautela un método novedoso para llegar al gran objetivo. Esta técnica no se limita a buscar mutaciones específicas de un cáncer, sino que analiza los patrones de metilación del ADN , unas etiquetas químicas que actúan como interruptores de nuestros genes. Cuando una célula enferma o se vuelve tumoral, estos interruptores cambian de posición. Al morir, estas células vierten sus fragmentos de ADN al torrente sanguíneo, dejando un rastro que MethylScan es capaz de rastrear para identificar, aseguran, no solo la presencia de cáncer de pulmón, hígado, ovario o estómago, sino también diversas patologías hepáticas no cancerosas. El principal problema de analizar el ADN circulante en la sangre es que la gran mayoría, entre el 80% y el 90%, proviene de células sanguíneas sanas. Esto genera un «ruido» de fondo que obliga a los científicos a realizar secuenciaciones muy profundas y costosas para encontrar la señal de un órgano enfermo. La innovación de la UCLA consiste en el uso de enzimas especializadas que eliminan selectivamente el ADN no metilado (que mayoritariamente procede de la sangre sana) antes de pasar por el secuenciador. «Cada día mueren en nuestro cuerpo entre 50.000 y 70.000 millones de células. No desaparecen sin más, su ADN va a parar al torrente sanguíneo», explica la doctora Jasmine Zhou, autora principal del estudio y profesora de patología en UCLA. Para Zhou, esta técnica permite aprovechar una información que ya circula por nuestras venas de forma natural: «Ya tenemos información de todos nuestros órganos circulando en la sangre; el reto era cómo leerla de forma eficiente». Al limpiar la muestra de la información irrelevante, los investigadores han logrado reducir drásticamente la cantidad de datos necesarios. Estiman que el coste de la secuenciación para cada muestra podría caer por debajo de los 20 dólares (17 euros) una cifra disruptiva si se compara con los cientos o miles de euros que cuestan las pruebas genéticas actuales. «La detección precoz es crucial . Las tasas de supervivencia son mucho más altas cuando los cánceres se detectan antes de que se propaguen», recuerda la investigadora. La investigación, que analizó muestras de 1.061 personas, demostró una precisión notable. Con una especificidad del 98% (lo que significa que apenas hay falsos positivos), el test detectó el 63% de los cánceres en todas sus etapas y el 55% de los casos en estadios iniciales. Pero la mayor ventaja de MethylScan es su capacidad para actuar como un GPS biológico, identificando lo que los médicos llaman el « tejido de origen ». «Ser capaz de rastrear las señales hasta su fuente es fundamental, porque un análisis de sangre positivo debe ir seguido de imágenes u otros procedimientos diagnósticos dirigidos al órgano correcto», señala el doctor Wenyuan Li, profesor de patología en la UCLA y coautor del trabajo. En las pruebas realizadas, el sistema no solo detectó tumores, sino que pudo distinguir entre diferentes tipos de enfermedades del hígado, como la hepatitis viral o la enfermedad hepática metabólica, con una precisión del 85%, algo que en el futuro podría evitar muchas biopsias invasivas. A pesar del optimismo de los resultados, los autores mantienen la cautela y subrayan que serán necesarios ensayos clínicos a mayor escala para confirmar su eficacia en la población general. Sin embargo, el potencial de MethylScan como un «radar de salud» es innegable. Al no buscar una mutación concreta, sino observar cómo están «marcados» los genes de los órganos sólidos, el test puede detectar cuando un tejido está bajo estrés o dañado antes incluso de que el paciente presente síntomas claros. Para el equipo de la UCLA, este avance nos acerca a la visión de un análisis de sangre único y universal que forme parte de los chequeos rutinarios. «Este estudio demuestra que el perfil de metilación basado en la sangre puede ofrecer información clínicamente significativa en múltiples enfermedades», concluye la doctora Zhou. En un mundo donde el diagnóstico tardío sigue siendo el principal aliado de la mortalidad, conseguir una prueba barata y precisa que actúe como un centinela de nuestra salud interna podría cambiar las reglas del juego en la medicina preventiva.
  • El encuentro internacional ha reunido a más de 600 especialistas, en su mayoría procedentes de Latinoamérica, en torno a los últimos avances científicos y clínicos en el ámbito de la urología funcional y suelo pélvico. Tal y como ha emitido el Gobierno andaluz, en esta edición, el centro sevillano ha ejercido como representante andaluz, llevando la voz de la comunidad autónoma a un foro de referencia internacional. La participación española se ha completado con otros tres especialistas procedentes de Cataluña, Canarias y Castilla. Al hilo, dicho congreso está consolidado como un «espacio de referencia para el intercambio de conocimiento multidisciplinar y la actualización profesional», con un programa académico de «alto nivel» que combina «teoría avanzada con la demostración y aplicación de tecnologías de última generación». En este contexto, el jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario de Valme, Pedro Blasco, ha participado como ponente en dos sesiones científicas de especial relevancia y en espacios selectos integrados en sesiones plenarias. La primera de ellas, bajo el título 'Incontinencia de esfuerzo: ¿fácil de resolver o no?', abordó desde una perspectiva editorial los principales retos en el manejo de esta patología. Durante su intervención, analizó «aspectos clave» como la técnica quirúrgica, la necesidad de estandarización de procedimientos, el correcto diagnóstico y la importancia de la toma de decisiones compartidas con el paciente. Como conclusión, ha destacado que, si bien la técnica quirúrgica puede ser razonablemente accesible en su aprendizaje y desarrollo, la mayor complejidad reside en la adecuada indicación del tratamiento y en la consideración de las expectativas y satisfacción de los pacientes. Asimismo, presentó un vídeo demostrativo sobre la estandarización de las cirugías desarrolladas en el hospital sevillano, poniendo en valor la experiencia acumulada del centro. Finalmente, la segunda ponencia, titulada 'Microbioma y bacteriófagos', se centró en las terapias emergentes y en el «papel creciente» del microbioma vesical en la comprensión y abordaje de las infecciones urinarias. En este sentido, se puso de relieve la necesidad de incorporar este conocimiento en la práctica clínica para hacer frente al desafío global de la resistencia a los antibióticos, «abriendo la puerta a estrategias terapéuticas más personalizadas y eficaces».
  • En los pasillos de la unidad de Neumología del Hospital 12 de Octubre, Maite Ríos sabe que un inhalador es mucho más que un dispositivo plástico; es la llave para que un paciente recupere su autonomía. Sin embargo, para los cuidadores de niños o personas mayores con fragilidad o demencia, enfrentarse a estos aparatos puede generar inseguridad. La clave, según explica esta experta, no reside en la complejidad técnica, sino en la cercanía : «Hay que intentar no darles mucha teoría de qué es el inhalador o para qué sirve; es mejor usar instrucciones sencillas, como decirles: 'esto te va a ayudar a respirar mejor y a que tengas menos ahogo'». Para Maite, el papel de quien acompaña al paciente es determinante, transformando un acto médico en un gesto de cuidado diario. «Lo ideal es intentar que siempre lo hagan a la misma hora y en el mismo lugar, convirtiéndolo en un hábito más, como desayunar o lavarse los dientes», señala. Bajo esta premisa de normalización, el cuidador se convierte en un supervisor atento que no solo recuerda la toma, sino que prepara el dispositivo y verifica que la inhalación se realice correctamente, repasando los pasos con frases simples y demostraciones prácticas para que el paciente pueda imitar el proceso. Esta labor de acompañamiento cobra una importancia vital si observamos las cifras de salud respiratoria en España. Según datos del Consejo General de Enfermería (CGE), se estima que el asma afecta a entre el 8% y el 10% de los niños, siendo una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la infancia. Por su parte, la EPOC tiene una prevalencia del 11,8% en adultos de entre 40 y 80 años. En ambos casos, junto a otras patologías como las bronquiectasias o la fibrosis quística , el objetivo es el mismo: abrir los bronquios y reducir la inflamación para que el aire entre y salga sin dificultad. La gran ventaja de los inhaladores es que actúan de forma directa en las vías respiratorias, lo que permite un alivio más rápido y con menos efectos secundarios generales que las pastillas por vía oral. No obstante, la técnica debe ser impecable para que el fármaco llegue a su destino. Para facilitar esta tarea, especialmente cuando hay dificultades de coordinación, las enfermeras recomiendan el uso de cámaras espaciadoras acopladas al inhalador de cartucho presurizado o «spray». Este tubo permite que el medicamento quede suspendido y pueda ser absorbido al ritmo del paciente, asegurando que la dosis llegue realmente a los pulmones. Entender el inhalador como una herramienta de libertad y no como una imposición médica es el primer paso para mejorar la calidad de vida de quienes más queremos. Con paciencia, rutinas claras y el apoyo constante de los profesionales de enfermería, respirar hondo vuelve a ser una posibilidad real para miles de familias. Para asegurar que el tratamiento sea efectivo, es vital que el cuidador realice una demostración previa para que el paciente pueda observar y luego imitar los movimientos paso a paso. Asimismo, en el caso de usar cámaras espaciadoras, debemos asegurar que la mascarilla selle perfectamente sobre la cara para evitar cualquier fuga del medicamento. Por último, un consejo práctico esencial: es fundamental enjuagar la boca del paciente tras el uso de inhaladores que contienen corticoides para prevenir ronqueras o pequeñas infecciones locales, garantizando así un cuidado seguro y confortable.
  • Irene Nevado siempre dice que tiene tres cumpleaños . Además del suyo propio, esta enfermera mallorquina guarda en su corazón como efeméride la fecha de sus dos trasplantes de pulmón , 26 de marzo de 2008 y 7 de enero de 2019. A estos días tan señalados, Nevado añade otra fecha: el 29 de diciembre de 2023. Nevado sufría una infección de 'Pseudomonas aeruginosa' resistente a todos los tratamientos antibióticos conocidos y que empezó a provocarle un rechazo agudo en sus recién estrenados pulmones. Se sometió ese día a una singular terapia: virus bacteriófagos , creados en el Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio) de la Universidad de Valencia específicamente contra la bacteria que estaba acabando con su vida. El tratamiento, realizado bajo la dirección de la viróloga Pilar Domingo-Calap , fue un éxito. Bastó con inhalar el fago en unas cuantas nebulizaciones para que, diez días después, la bacteria que la había atormentado durante años   fuera ya indetectable en el organismo de Nevado, aquejada desde su nacimiento de fibrosis quística. Sus pulmones estaban limpios y sin flema. Hoy vive sus casi 47 años con una envidiable vitalidad. «A mí los fagos me salvaron la vida, lo digo así de claro», confirma a ABC. La noticia de su curación, por supuesto, dio la vuelta a España y al mundo. Para cientos de pacientes aquejados de enfermedades crónicas y expuestos a una posible infección por bacterias resistentes a los antibióticos, el caso de Nevado abría un horizonte de esperanza: un tratamiento absolutamente personalizado,   asequible y de fabricación 100% nacional , sin depender de precios, aduanas o farmacéuticas. «A raíz de los fagos me ha escrito muchísima gente, que si tienen resistencia a tal antibiótico, que si llevan toda la vida con esto… yo les digo que por probar no pierden nada», explica Nevado. «Lo bueno de los fagos es que son inocuos, son proteínas que luego se deshacen». Lo mismo le sucede, desde entonces, a Domingo-Calap. Hace unas semanas, un sábado salieron ambas en 'Informe Semanal' (TVE) hablando del tema y, al encender el ordenador de su despacho al siguiente lunes, lo   encontró a rebosar de correos electrónicos. El teléfono de su despacho sonaba sin parar. A la viróloga le encantaría darles la respuesta que anhelan a todos esos interesados, pero no puede. «Lo peor es que los pacientes se enfadan conmigo y me preguntan por qué no lo hago, y yo hago todo lo que puedo, de verdad», confiesa a ABC. Tras el periodo de gracia que le concedió la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), de repente el grifo se cerró. Además de a Nevado, les dio tiempo a tratar exitosamente con fagos a una quincena de pacientes. Desde entonces, la agencia dependiente del Ministerio de Sanidad no volvió a autorizar un tratamiento de fagoterapia en humanos (sí se han permitido en perros, gatos o caballos) en nuestro país. Entre mayo de 2023 y el verano de 2024 se habían logrado aprobar para un uso compasivo, en casos en los que cualquier otra alternativa terapéutica había fracasado y siempre con el consentimiento informado del paciente. Ella, no obstante, sigue insistiendo a la Agencia del Medicamento. «Ayer me contestaron otra vez que requieren de ensayos clínicos, que no van a dejar hacer más usos compasivos y que ahora mismo no hay un marco para una fagoterapia personalizada», explica. Los virus bacteriófagos no son ninguna novedad. Fueron identificados por primera vez hace más de un siglo por Félix d'Herelle , del Institut Pasteur de París, que junto al microbiólogo georgiano George Eliava descubrieron el potencial de los fagos para combatir infecciones. En aquellos primeros años del siglo XX su potencial era especialmente llamativo en el contexto militar, pero el fusilamiento de Eliava en 1937 y el descubrimiento de la penicilina confinaron toda investigación sobre estos virus a un oscuro reducto tras el telón de acero. Sólo décadas más tarde, con el colapso de los antibióticos —los actuales son cada vez más ineficaces y la industria farmacéutica es incapaz de encontrar alternativas— y la aparición de las superbacterias, la ciencia occidental comenzó a mirar de nuevo hacia estos virus bacteriófagos en busca de respuestas. Hasta hace una década, los fagos interesaban principalmente a la ciencia básica. El grupo de Francis Mojica en la Universidad de Alicante, por ejemplo, lleva años observando cómo las bacterias emplean el sistema de modificación genética Crispr-Cas para defenderse de estos virus. Mientras, se oían historias como la de aquel hijo que viajó a Georgia para traerse en una maleta hasta el sur de España unos viales de fagos que pudieran ayudar a su anciano padre a superar una infección de SARM (Staphylococcus Aureus Resistente a la Meticilina), una de las superbacterias más difíciles de tratar. «En algunos trabajos previos realizados en otros países, la fagoterapia fallaba porque no se usan terapias específicas», explica Domingo-Calap. «Está claro que si le pones a un paciente un fago que no reconoce a su bacteria, no funciona». Sin embargo, en los últimos años, gracias a iniciativas como el Grupo de Trabajo en Terapia Fágica y a una mayor colaboración internacional, la eficacia de este tipo de tratamientos ha dado un salto. Ya no se dispara a las bacterias con perdigones georgianos, sino con precisión submilimétrica. En el caso de Irene Nevado, por ejemplo, los investigadores del I2SysBio obtuvieron una muestra de la 'Pseudomona aeruginosa' que la estaba torturando y trabajaron con expertos en terapia fágica de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, para crear un antídoto idóneo, perfeccionado además para ser más efectivo y generar menos resistencias. Además, los fagos no son una antítesis al tratamiento con antibióticos, sino que pueden ser complementarios. Como destacaba hace un año María del Mar Tomás, vocal de comunicación de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas (Seimc) en una jornada sobre estas terapias, «lo más importante que tienen los fagos es su acción sinérgica con los antibióticos y es clave, porque nos permite recuperar antibióticos que eran resistentes como son los betalactámicos», es decir, la amoxicilina clavulánico, el meropenem o el imipenem, asequibles y consolidados en la práctica clínica pero cuya eficacia frente a determinadas amenazas se ha ido reduciendo. El uso actual de los fagos como terapia antimicrobiana es muy dispar en Europa . Bélgica o Polonia se han postulado como estandartes, mientras que otros países observan con cautela la evolución de la fagoterapia amparándose en su uso compasivo. El año pasado, la Comisión dio un empujón a probar la seguridad y eficacia de los tratamientos con fagos concediendo 45 millones de euros a tres únicos proyectos. La paradoja es que, para arrancar, la terapia con fagos no necesita tanto dinero —de hecho, el tratamiento de Nevado fue financiado de forma altruista por asociaciones de pacientes de fibrosis quística y llevado a cabo en la sala de bioseguridad del instituto valenciano— pero para reunir los requisitos que la Aemps exige a Domingo-Calap para aplicar los fagos a los 150 pacientes que ya tienen caracterizados, se necesitan varios millones de euros: desarrollar un ensayo clínico en varias fases, construir infraestructuras como una sala blanca, solo al alcance de grandes farmacéuticas, que la empresa que administre los fagos tenga capacidad de fabricación farmacéutica, etcétera. De ahí la frustración. Para facilitar la transferencia del laboratorio al mundo real, Domingo-Calap fundó en 2023 Evolving Therapeutics, una 'spin-off' de la Universidad de Valencia. Pero sin el aval regulatorio de la Aemps todo proyecto que involucre usar fagos entra sin remedio en un bucle kafkiano: para eliminar las trabas se exige un ensayo clínico, pero eso requiere financiación, que ni la industria ni Europa va a facilitar si en el país existen trabas burocráticas. Este periódico se puso en contacto hace unos días tanto con la Aemps como con el Ministerio de Sanidad para conocer su versión, sin obtener respuesta a la fecha de publicación de este reportaje. Incluso con su fago personalizado bajo el brazo y en una situación tan apremiante, a Nevado tampoco le resultó sencillo que en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid aceptaran darle el tratamiento. «Mi impresión es que era por desconocimiento, los médicos no sabían qué era», explica. «De hecho, desde que me lo pusieron nunca me han preguntado qué tal me fue con los fagos». «Un fago no es como un fármaco, una molécula que sale de una cadena de producción y que se valida para todos por igual: es un producto biológico que debería seguir otras normas», argumenta la viróloga. De hecho, otra alternativa para tratar las infecciones de bacterias resistentes como la terapia fecal está siendo desplegada con alfombra roja. Recientemente, la biofarmacéutica vasca Mikrobiomik logró de la Aemps la autorización para su terapia biológica basada en microbiota fecal tras varios años siendo aplicada como uso compasivo. «Estoy, por supuesto, a favor de que se apruebe el trasplante fecal », explica Domingo-Calap, «pero lo que más tiene son fagos, ¿por qué entonces no se permite usar un vial de suero salino con el fago que mata la bacteria diana del paciente? Ese fago lleva un 'pasaporte', lo secuenciamos, lo analizamos y los resultados en el laboratorio avalan su uso. Sabemos que ese fago no afecta a la microbiota. ¿Cómo es posible que no nos dejen utilizarlo? Literalmente no lo entiendo». La intención de los investigadores que trabajan con fagos en España sería disponer de una «fagoteca » , si no en cada hospital al menos en algunos centros de referencia. Allí tendrían la oportunidad de testar los fagos disponibles con las cepas que van llegando de los pacientes en apuros. Y, como en Tinder, si hay un 'match', poder realizarlo. «Hay gente que dice que si les tocaran diez millones de euros en la lotería viajarían por el mundo o dejarían de trabajar», reflexiona Domingo-Calap. «Yo me lo gastaría todo en financiar ese ensayo clínico».
  • Este 2026, TVE cumple 70 años y a lo largo de este tiempo son muchos los rostros de aquellos pioneros con los que el medio comenzaba a dar sus primeros pasos. Uno de esos nombres unido a la historia de la televisión es -y será siempre- Jesús Álvarez. Su huella fue grande y su hijo Jesús Álvarez Cervantes, ha sabido demostrar la gran profesionalidad que heredó de su progenitor al que perdió siendo un niño. Los años pasan y desde febrero de 2023, con más de 47 años de profesión , le llegó la hora de la jubilación. Fiel a la máxima que cuando eres periodista lo eres para toda la vida se dedicó a escribir y una muestra de ello es 'Cerca de las estrellas' (Contraluz). Se trata de un relato único que solo él podía ofrecer y con el que Jesús Álvarez trasporta al lector a los entresijos de la televisión y la radio en España. Cada página está llena de recuerdos, anécdotas junto a las figuras míticas de sus cerca de cincuenta años trabajando en el medio. También es un homenaje a sus padres, el ya mencionado Jesús Álvarez y Beatriz Cervantes su madre, esta última una de las grandes voces de la radio. De su progenitora guarda bellísimos recuerdos entre ellos a la hora de hablar de su plato favorito : «El estofado de carne. Tiene un recuerdo especial porque es el que me hacía mi madre. Cuando era mi cumpleaños siempre me lo preparaba». Nuestro protagonista, a sus recién cumplidos 68 años, se encuentra en plena forma y como asegura: «Me preocupo por mi salud. Me acabo de hacer una analítica y me ha salido todo muy bien. ¡No tengo ni colesterol... estoy dando botes de alegría!». Y añade: «Me obsesionan todas aquellas enfermedades que hagan depender de los demás para poder vivir». Tantos años hablando de deporte, Jesús Álvarez predica con el ejemplo: «Me gusta andar, lo hago casi todos los días, unos ocho kilómetros. Además juego al pádel dos veces en semana». Nos comenta que empieza el día siempre que puede con un gran desayuno: «un buen zumo de naranja, café descafeinado con leche muy caliente, una tostada fundamentalmente con queso fresco, aguacate, salmón y un huevo frito». Por último confiesa que, hace años, «estuve enganchado al tabaco de forma moderada ya que un paquete de tabaco light me duraba tres día. Ahora fumo un puro de vez en cuando en compañía de amigos, pero como casi todos lo están dejand o se me hace complicado y ahora, de vez en cuando, un purito».
  • Si aún no te acercas a las pesas del gimnasio porque no quieres o no puedes manejar cargas muy pesadas, un nuevo estudio te lo pone más fácil. Además, también reafirma eso que tenemos que decirnos cuando entramos a una sala de entrenamiento: no sirve de nada compararse con los demás. La investigación, publicada en 'The Journal of Physiology', comprobó que el peso que levantaban los participantes, tanto en piernas como en brazos, no era lo que determinaba su ganancia en masa muscular. Esto puede sorprender, pues el trabajo de fuerza en los gimnasios siempre se ha entendido como ese en el que, cuanto más levantes, mejor. Sin embargo, cuando pusieron un programa de fuerza de 10 semanas a 20 hombres jóvenes y sin entrenamiento previo, donde se les pedía levantar distinto peso con cada brazo, y lo mismo con las piernas, encontraron que todos habían ganado masa muscular y fuerza al completarlo, y que la ganancia era igual en ambas extremidades. ¿Cómo es eso posible? Mientras que levantar un peso elevado solo les permitía hacer unas pocas repeticiones antes del agotamiento, al levantar un peso menor podían hacerlo muchas más veces . Y ahí es donde encontraron la clave para la ganancia de masa muscular y fuerza con pesos tan distintos. Lo importante en ambos casos fue que el número de repeticiones por ejercicio llevase al músculo a fatigarse, y se necesitan más para mover un peso liviano. Para Esther Morencos, doctora en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, docente en la Universidad Francisco de Vitoria y preparadora física, si este estudio ayuda a romper el miedo a trabajar la fuerza, ya es algo importante porque «es beneficiosa por muchos motivos y no todo se reduce a mover más kilos o ganar masa. Por ejemplo, las personas mayores pueden seguir ganando fuerza pese a que no aumenten de volumen , mejorando las conexiones de sus motoneuronas, que les permitirá apoyar el pie con más rapidez tras un tropiezo». Sin embargo, Morencos advierte que estos resultados no pueden llevar a la idea reduccionista de que no hace falta trabajar con cargas altas o que se puede conseguir lo mismo moviendo solo pesos bajos. «La fuerza se trabaja de distintas maneras, con distintos estímulos para alcanzar objetivos diferentes. Las personas con poca experiencia, como las del estudio, van a responder bien ante cualquier estímulo y de la fuerza obtendrán beneficios para su salud, pero no todo vale para lo mismo», recalca la experta. Y continúa explicando: «Ese mayor número de repeticiones con menos peso es lo que se emplea en métodos de entrenamiento como HIIT o Tabata . También se pueden usar las cargas bajas para preparar al cuerpo para mover más peso en un futuro, dentro de una planificación donde la fuerza juega un papel distinto si preparas carreras de medio fondo o haces halterofilia. Lo que está claro es que hay objetivos que solo se alcanzan moviendo pesos elevados, e incluso ahí hay mucha variedad». Por ejemplo, expone la preparadora, «un culturista tiene un músculo muy voluminoso con un fin estético, pero con poca capacidad de activar fibras y moverse rápido. Eso lo trabaja un halterófilo, que también desarrolla mucha masa muscular, pero es consecuencia del objetivo principal, que es ganar mucha fuerza, mover mucho peso». Volviendo al estudio, para comprobar si todos los participantes eran capaces de aumentar su masa muscular y ganar fuerza en ambos escenarios, cada individuo realizó al mismo tiempo las dos rutinas. Es decir, si con el brazo izquierdo levantaron mucho peso con pocas repeticiones, con el derecho levantaron poco y más veces. Y lo mismo con las piernas, pero cruzando el estímulo respecto a las extremidades de arriba. Para cada individuo, encontraron el mismo nivel de mejoría en ambas extremidades. Ahora bien, pese a someterse a las mismas rutinas de fuerza, la respuesta de cada participante a dichos estímulos fue diferente. Cada uno adquirió un incremento de masa muscular y de fuerza distintos, evidenciando la gran variabilidad que existe en la respuesta del organismo a un mismo entrenamiento. Para Morencos, ese diseño experimental tan complejo es lo que hace especial al estudio. «No es fácil entender el mecanismo interno de lo que ocurre en el proceso de ganancia de fuerza y este estudio permite entender un poco mejor lo diferentes que somos las personas entre nosotras por dentro», explica la preparadora. Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de la individualidad en el entrenamiento de fuerza, que no puede ser el mismo ni va a tener el mismo efecto en distintas personas. De hecho, ni siquiera la masa y la fuerza muscular van de la mano. Con estudios de este tipo comprobamos que dos individuos pueden completar un mismo programa de fuerza y, al final, haber ganado distinto volumen y distinta fuerza, sin que ni siquiera ambas variables aumenten a la par. Volviendo a un gimnasio en cualquier barrio, cada persona entrena con un objetivo distinto, pero incluso entrenando para conseguir lo mismo, el resultado se manifestará de forma diferente en cada cuerpo: músculos voluminosos que no pueden moverse rápido, o extremidades no tan esculpidas que, sin embargo, son capaces de completar una rutina de halterofilia. Para Morencos, lo importante es trabajar la fuerza y no estancarse si queremos notar mejoras. «Hacer lo de siempre puede estar bien, pero si estás estancado, busca cómo dar pequeños estímulos, a tu alcance , pero que te permitan seguir mejorando. Lo bueno de la fuerza es que tiene diferentes maneras de entrenarse, con diferentes beneficios para todos los cuerpos».
  • En el quirófano, el margen de error del cardiólogo no solo se mide en milímetros, también en impulsos eléctricos que a veces son invisibles al ojo humano. Hasta ahora, tratar una taquicardia ventricular mediante una ablación (introduciendo un catéter por un vaso y aplicando energía) era, en muchos casos, un proceso de ensayo y error . Los médicos buscaban el foco de la arritmia mientras operaban, una tarea compleja que a menudo terminaba en procedimientos largos, nuevas cicatrices y una tasa de recaída del 40% . Sin embargo, una nueva tecnología presentada hoy en la prestigiosa revista ' New England Journal of Medicine ' promete cambiar las reglas del juego: crear un «gemelo digital» del corazón del paciente para ensayar la operación antes de tocar el órgano real. El ensayo clínico, liderado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins, ha arrojado un resultado de ciencia ficción: reportan un éxito del 100% . Los diez pacientes que participaron en el estudio, todos ellos supervivientes de infartos previos y con arritmias graves, se encuentran libres de síntomas más de un año después de la intervención. Bajo los métodos tradicionales, la probabilidad de éxito a largo plazo roza el 60%. La clave de este avance reside en la capacidad predictiva de los modelos computacionales. Antes de que el paciente entre en la sala de operaciones, el equipo toma una resonancia magnética en 3D con contraste para capturar la estructura exacta de su corazón, incluyendo las cicatrices dejadas por infartos pasados. «En el gemelo digital del paciente podemos probar diferentes escenarios de tratamiento antes de intervenir a la persona real», explica Natalia Trayanova, autora principal del estudio y catedrática de Ingeniería Biomédica en la Johns Hopkins. Su equipo es el artífice de esta tecnología que permite someter al modelo virtual a estímulos eléctricos para ver dónde se origina el cortocircuito . Según Trayanova, este método permite «identificar todas las fuentes potenciales de arritmia que podrían pasar desapercibidas en una exploración clínica convencional. Agotamos todas las posibilidades en el ordenador». Una vez que el software determina cuál es el punto exacto que debe ser destruido para detener la taquicardia, ese mapa digital se exporta directamente al sistema de navegación que guía el catéter en la sala de operaciones. El cirujano ya no tiene que buscar a ciegas; el gemelo digital le ha marcado el camino. Esto no solo aumenta la eficacia, sino que reduce drásticamente la duración de la cirugía y minimiza el daño al tejido cardíaco sano. El cardiólogo Jonathan Chrispin, primer autor del estudio y especialista en arritmias, subraya que para los pacientes esto es «un cambio de vida y un salvavidas». Al centrarse únicamente en las porciones críticas del corazón señaladas por la simulación, se evita crear cicatrices innecesarias que, a la larga, podrían generar nuevos problemas. «Demostramos que podemos hacer que sus procedimientos sean más seguros, cortos y efectivos», afirma Chrispin. Los resultados tras doce meses de seguimiento son contundentes. Ninguno de los diez sujetos volvió a presentar episodios de taquicardia ventricular tras el periodo de cicatrización. Además, la mejora en la estabilidad eléctrica de sus corazones fue tal que ocho de los pacientes pudieron abandonar por completo la medicación antiarrítmica , mientras que los otros dos lograron reducir significativamente sus dosis. Tras este éxito inicial, el equipo ya trabaja en escalar la tecnología . El siguiente paso es un ensayo clínico de mayor envergadura que confirme estos datos en una población más diversa. Además, los investigadores buscan simplificar el proceso para que estas réplicas virtuales puedan generarse en ordenadores de sobremesa en cuestión de minutos, permitiendo que cualquier hospital pueda utilizar el «corazón digital» como una herramienta rutinaria de planificación quirúrgica. El objetivo final es extender esta medicina de precisión a otras patologías cardíacas, convirtiendo lo que antes era una intuición clínica en una certeza matemática.
  • Ningún trastorno del neurodesarrollo define a un niño en su totalidad. Cada menor tiene su propio ritmo madurativo y un potencial individual que no puede reducirse a una etiqueta diagnóstica. Sin embargo, existen señales de alarma que sí pueden orientar hacia la presencia de un trastorno de estas características. En el caso del trastorno del espectro autista (TEA), la prevalencia mundial se sitúa en torno al 1–2% de la población, según datos de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP). Tal y como asegura el doctor Alberto Fernández Jaén, responsable de la Unidad de Neurología Infantil del Hospital Universitario Quironsalud Madrid y de Olympia Centro Médico Pozuelo , perteneciente también al Grupo Quirónsalud, los indicadores más consistentes de sospecha de TEA son los relacionados con la comunicación social: ausencia de sonrisa social, falta de señalamiento para compartir intereses, escaso contacto ocular con finalidad comunicativa, o poco interés por interactuar con otros niños; si bien es importante destacar que no todos presentan todas estas características y que muchas personas sin TEA también comparten algunas de estas características. En concreto, el TEA es un trastorno del neurodesarrollo, de origen neurobiológico, que se caracteriza por dificultades en la comunicación, en la interacción social, y se asocia con la presencia de intereses atípicos y absorbentes, comportamientos repetitivos o estereotipados, y con una clara disfunción sensorial. «Coloquialmente podemos afirmar que las personas con TEA pueden tener problemas con las reglas sociales, la interpretación de expresiones o pistas sociales; en muchos casos presentan intereses intensos en temas específicos y poco habituales; y en otros casos repiten movimientos o palabras. Siempre es importante entender que cada persona con TEA es totalmente diferente», subraya este especialista. Aquí advierte de que otros aspectos como hablar más tarde, ser más tímido o jugar solo durante ratos pueden formar parte del desarrollo normal. «No debemos confundir el TEA con la timidez, por tanto, ni con las bajas competencias sociales, ni con ciertas dificultades en la pragmática del lenguaje (entender bromas, ironía…) u otros trastornos», destaca el doctor Fernández Jaén. De hecho, sostiene que uno de cada tres niños con síndrome de Tourette , con TDAH, con trastornos del lenguaje, con retraso global del desarrollo, o con discapacidad intelectual puede presentar síntomas nucleares propios del TEA, pero sin cumplir criterios diagnósticos del mismo. En la edad adulta, el doctor Fernández recuerda que también es frecuente la confusión diagnóstica con determinados trastornos de la personalidad, especialmente con el trastorno de ansiedad social. Por ello, incide este neuropediatra en que la clave no reside en la presencia de un signo aislado, sino en el patrón global de síntomas, en su intensidad, así como en su persistencia en el tiempo. «Esta complejidad exige profesionales con experiencia específica tanto en TEA como en el conjunto de los trastornos del neurodesarrollo, ya que un diagnóstico impreciso puede conducir a exploraciones innecesarias y, sobre todo, a intervenciones poco eficaces», advierte el experto. El índice de diagnósticos del autismo ha aumentado en más de un 300% en las dos últimas décadas gracias a una mejora en la identificación, según datos de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica; siendo los 4 años la edad de media para dicho diagnóstico en nuestro país. «El diagnóstico temprano es absolutamente imprescindible. La detección temprana permite iniciar intervenciones que aprovechan la gran plasticidad del cerebro en los primeros años de vida, aprovechar esta 'ventana terapéutica' es vital. Esto puede mejorar de forma clara la comunicación, el lenguaje, la interacción social, y la adaptación al entorno; a la par que deberán realizarse todas aquellas adaptaciones ambientales, tanto en la escuela como en la familia, para atenuar o disminuir el impacto funcional de este trastorno», remarca este neurólogo pediátrico. Es más, sostiene que «la intervención temprana multiplica en un 300% la eficacia de todas estas medidas frente a una intervención más tardía», recordando que «el TEA no se cura» , si bien la atención temprana sí ayuda a desarrollar mejor las capacidades verbales y sociales, y a reducir dificultades adaptativas presentes y futuras del menor. Así, hace hincapié el doctor Fernández en que las señales más tempranas y relevantes suelen estar relacionadas con la comunicación y con la relación social: «Estos indicadores podemos observarlos en las primeras etapas del desarrollo, donde el niño no mira para compartir experiencias o para solicitar lo que le interesa, no sonríe, no responde cuando se le llama por su nombre, y sin embargo oye. También puede llamarnos la atención que no imite gestos, no use el lenguaje temprano para comunicarse o llamar a los padres, o incluso pierda palabras que ya decía. Ausencia de interés en el juego o usar los juguetes de forma diferente pueden ser también rasgos que se deben valorar. La presencia de estos rasgos en su conjunto nos debe poner en alerta». Este neuropediatra de Olympia Centro Médico Pozuelo subraya así que es frecuente que los primeros signos aparezcan entre el primer y el segundo año de vida, aunque a veces son muy evidentes desde los 12 o 18 meses, y en otros casos el desarrollo parece inicialmente normal y las dificultades se van apreciando con más claridad con la mayor exigencia social o comunicativa ambiental. Con todo ello, mantiene que ante la presencia de cualquier signo de alarma como se ha comentado previamente, la familia debe acudir a su pediatra. «No hace falta esperar a que el problema sea muy evidente. Si el pediatra observa problemas relevantes en la esfera social o comunicativa debe ponerse en marcha una evaluación detallada y precisa lo antes posible por un profesional con experiencia en estos trastornos. Consultar pronto no implica diagnosticar ni etiquetar; conlleva valorar, orientar, intervenir y vigilar», concluye.
  • Seguro que los ha visto: en los hombros de los tenistas en Roland Garros, en las rodillas de los futbolistas de Primera División o incluso en la espalda de su vecino al salir del gimnasio. Los vendajes neuromusculares , conocidos popularmente como kinesiotaping o cintas KT, aparecen con ubicuidad en el deporte y la fisioterapia moderna. Sin embargo, su llamativo colorido podría estar escondiendo una realidad mucho más gris. Una revisión de estudios publicada en la revista científica ' BMJ Evidence Based Medicine ' sugiere que la eficacia de estas tiras de algodón adhesivo, pensadas para aliviar el dolor o mejorar la movilidad es, en el mejor de los casos, dudosa . La técnica, nacida en Japón en la década de los 70, se basa en la premisa de que, si se aplica correctamente, la cinta levanta ligeramente la piel. Este microlevantamiento estimula los receptores sensoriales y mejora la circulación sanguínea local. Pero tras analizar décadas de literatura científica, un equipo de investigadores de la Universidad Médica del Sur, en Guangzhou (China), ha arrojado un jarro de agua fría sobre estas expectativas. El estudio abarca 310 ensayos clínicos con más de 15.000 participantes y 29 dolencias musculoesqueléticas diferentes. Los resultados indican que, aunque el vendaje puede ofrecer un alivio del dolor de forma inmediata o en el cortísimo plazo , la certeza de esta evidencia es «muy baja». Para condiciones comunes como el dolor crónico de rodilla, la lumbalgia o la fascitis plantar, los efectos resultan ser triviales cuando se analizan a medio plazo. En la práctica, la diferencia entre usar estas tiras y un simple placebo —un vendaje falso sin tensión ni técnica— es apenas perceptible desde un punto de vista clínico. Expertos independientes coinciden en que la robustez del nuevo análisis contrasta con la debilidad de los estudios realizados hasta la fecha. En declaraciones al Science Media Center (SMC) España, Alberto Melián Ortiz, vicedecano del grado en Fisioterapia de la Universidad Pontificia de Salamanca, explica que el trabajo «no demuestra un beneficio robusto y mantenido en el tiempo, sino una señal del posible efecto inmediato que desaparece en el seguimiento medio». Para el experto, el diseño de este nuevo estudio es sólido, pero sus conclusiones están «condicionadas por una base de evidencia frágil», ya que el 78% de las revisiones previas analizadas tenían una calidad metodológica críticamente baja. Esta falta de rigor en la literatura previa ha alimentado durante años una sensación de eficacia que ahora se pone en entredicho. Jorge Velázquez Saornil, también profesor de Fisioterapia en la Universidad Pontificia de Salamanca, destaca al SMC que este trabajo aclara por qué estudios anteriores daban resultados contradictorios e introduce una pregunta clave: si el cambio es realmente perceptible para el paciente. «Los autores señalan limitaciones importantes, como el fuerte efecto placebo y la falta de control sobre factores de confusión como la tensión o la técnica de aplicación, que varían enormemente entre profesionales», apunta Velázquez. El problema no es solo que las cintas no funcionen como se promete, sino que tampoco son inocuas . El análisis destaca que los efectos secundarios más frecuentes fueron la irritación de la piel y el picor, presentes en una parte significativa de los casos reportados. Para Melián Ortiz, esto implica que cualquier uso en la práctica clínica debería hacerse bajo una «decisión compartida» con el paciente, informando de que el vendaje puede tener un papel limitado y contextual, pero que «no justifica presentarlo como una solución eficaz y general para todo tipo de dolor». En última instancia, el mensaje para los pacientes y deportistas es de cautela. El kinesiotaping no es una técnica refutada por completo, pero ha perdido el aura de tratamiento estrella . «El estudio sugiere prudencia: podría considerarse como un complemento en algunos pacientes, sobre todo si se valora un posible alivio muy breve, pero no como tratamiento principal», concluye Melián. Mientras la ciencia sigue buscando pruebas más consistentes, habrá que admitir que la mejor herramienta de la que disponemos actualmente contra el dolor muscular seguirá siendo el diagnóstico y el ejercicio terapéutico, no necesariamente una cinta adhesiva de brillantes colores.

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