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  • El frágil alto el fuego entre EEUU e Irán se tambalea entre nuevas amenazas de Trump y acusaciones de Teherán

    El estrecho de Ormuz no termina de abrirse entre acusaciones iraníes de que "un alto el fuego o una negociación son poco razonables” por las violaciones de los acuerdos mientras se produce un recrudecimiento de la ofensiva israelí sobre Líbano y Trump amenaza con el "mayor ataque jamás visto" si Teherán no cumple "el acuerdo real alcanzado"

    Trump sopesa castigar a aliados de la OTAN como España, según The Wall Street Journal

    Trump anuncia que Irán no tendrá “uranio enriquecido” y amenaza con aranceles del 50% a los países que suministren armas a Teherán

    “Los alto el fuego son frágiles por naturaleza”. La frase, pronunciada este miércoles en la Casa Blanca por la secretaria de Prensa de Donald Trump, Karoline Leavitt, es elocuente para describir hasta qué punto la tregua se tambalea nada más haber sido anunciada por el presidente de EEUU.

    El propio presidente de EEUU, Donald Trump, afirmaba a última hora de la noche en Washington: “Todos los buques, aeronaves y personal militar estadounidenses, junto con municiones, armamento y cualquier otro elemento que resulte adecuado y necesario para la persecución letal y destrucción de un enemigo ya considerablemente debilitado, permanecerán en sus posiciones, tanto en Irán como en sus alrededores, hasta que se cumpla íntegramente el ACUERDO REAL alcanzado”.

    Y ha amenazado: “Si por cualquier motivo no fuera así, lo cual es muy improbable, entonces 'comenzará el ataque', a mayor escala, mejor y más fuerte de lo que nadie haya visto jamás. Se acordó, hace mucho tiempo, y a pesar de toda la retórica falsa que dice lo contrario: NO HABRÁ ARMAS NUCLEARES y el estrecho de Ormuz ESTARÁ ABIERTO Y SERÁ SEGURO. Mientras tanto, nuestro gran ejército se está reabasteciendo y descansando, esperando, de hecho, su próxima conquista”.

    Truth Social de Trump sobre Irán.

    “Se trata de una tregua frágil”, ha dicho Leavitt: “Los alto el fuego son frágiles por naturaleza. Ya lo vimos en la guerra de 12 días entre Irán e Israel del año pasado. A veces se necesita tiempo para que estos altos el fuego se apliquen plenamente, y uno de los resultados de la Operación Furia Épica fue que desmantelamos por completo el centro de mando y control de Irán, lo que les dificulta transmitir mensajes a lo largo de la cadena de mando. Por eso yo recomendaría un poco de paciencia. Queremos que el alto el fuego se aplique y sea respetado por todas las partes lo antes posible”.

    En relación con la reapertura del estrecho de Ormuz, que Irán está demorando por la ofensiva israelí en Líbano, la portavoz de la Casa Blanca ha cargado contra lo que, según EEUU, es un doble lenguaje de Teherán:“Es totalmente inaceptable. Y, una vez más, se trata de un caso en el que lo que dicen públicamente es diferente. En privado, hemos observado hoy un aumento del tráfico en el estrecho, y reitero la expectativa y la exigencia del presidente de que el estrecho se reabra de forma inmediata, rápida y segura. Esa es su expectativa, y se le ha comunicado en privado que eso es lo que está ocurriendo, y que esos comunicados públicos [de Irán cerrando el estrecho como respuesta a los ataques en Líbano] son falsos”.

    En este sentido, se han sucedido informaciones a lo largo del día sobre un número limitado de barcos cruzando el estrecho, pero a últimas horas del día el Golfo no se había registrado una apertura del paso por parte de Irán. De hecho, de momento no parecen que la Administración Trump haya logrado los objetivos por lo cuales dijo que había declarado esta guerra unilateral.

    Además, ha añadido Leavitt: “Líbano no forma parte del alto el fuego que se ha acordado entre todas las partes implicadas. Como saben, el primer ministro [israelí], [Benjamín] Netanyahu emitió anoche un comunicado en el que manifestaba su apoyo al alto el fuego y a los esfuerzos de Estados Unidos, y también ha asegurado al presidente que seguirá siendo un socio colaborador a lo largo de las próximas dos semanas”.

    En este sentido, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha pedido que Líbano forme parte del alto el fuego y que no haya “impunidad”.

    Desde su cuenta de la red social X, Sánchez ha criticado a Netanyahu por lanzar “su ataque más duro contra el Líbano desde que empezó la ofensiva. Su desprecio por la vida y el derecho internacional es intolerable”, ha afirmado. “Toca hablar claro: Líbano debe formar parte del alto al fuego”, ha señalado Sánchez, que ha añadido que “la comunidad internacional debe condenar esta nueva violación del derecho internacional”, además de que “la Unión Europea debe suspender su Acuerdo de Asociación con Israel”.

    La Defensa Civil libanesa elevó a al menos 254 los muertos y 1.165 los heridos este miércoles en una oleada de bombardeos israelíes sin precedentes contra diferentes zonas del Líbano, donde Israel dice haber alcanzado más de cien objetivos en apenas diez minutos.

    Las acusaciones de Washington se han cruzado con las de Teherán. Así, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha afirmado que un alto el fuego o una negociación son “poco razonables” y ha acusado a EEUU de violar tres de las diez cláusulas pactadas.

    “La propuesta de 10 puntos de Irán es una base práctica para gestionar las negociaciones y constituye el marco principal de estas conversaciones. Hasta ahora, se han violado tres de sus cláusulas: el alto el fuego en Líbano, la infiltración de un dron en el espacio aéreo iraní y la negación del derecho de Irán a enriquecer uranio”, ha expresado Ghalibafen la red social X: “Esta base práctica para gestionar las negociaciones ha sido clara y abiertamente violada antes de que comenzaran las negociaciones en sí mismas”.

    En este sentido, está previsto que arranquen las negociaciones en persona este fin de semana en Islamabad. “Puedo anunciar que el presidente enviará a Islamabad este fin de semana a su equipo de negociación, encabezado por el vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, el enviado especial [Steve] Wickoff y [Jared] Kushner [yerno de Trump], para mantener conversaciones. La primera ronda de esas conversaciones tendrá lugar el sábado por la mañana, hora local, y esperamos con interés esas reuniones presenciales”, ha anunciado Leavitt.

    El propio Vance, hablando con los periodistas en el vuelo de vuelta desde Hungría, ha afirmado sobre Líbano: “Creo que los iraníes pensaban que el alto el fuego incluía al Líbano, pero no fue así; nunca hicimos esa promesa”. Vance también ha dicho que Israel se ha ofrecido a “autocontrolarse” en Líbano “porque quieren asegurarse de que nuestra negociación tenga éxito”.

    Sobre Ormuz, Vance ha dicho que EEUU ha visto indicios de que está “empezando a reabrirse”. Y, sobre el mensaje del presidente del Parlamento iraní sobre violaciones del acuerdo de alto el fuego, ha señalado: “Si está frustrado por tres cuestiones, eso significa en realidad que hay mucho acuerdo. De hecho, me pregunto qué tal se le da el inglés, porque hay cosas que ha dicho que, francamente, no tenían sentido”.

    El propio secretario general de la OTAN, en una entrevista con la CNN después de reunirse con Trump en la Casa Blanca, se mostraba incapaz de afirmar que el estrecho había sido abierto.

    A primera hora de este miércoles, Trump ya se había mostrado impaciente por anunciar acuerdos con Irán y amenazas para quien le suministre armas. En dos publicaciones en Truth Social, el presidente de EEUU aseguró haber acordado con Irán que no tendrá uranio enriquecido, así como a colaborar para limpiar los restos radiactivos que permanecen en el país tras los bombardeos estadounidenses del pasado verano a las instalaciones nucleares iraníes.

    “Estados Unidos colaborará estrechamente con Irán, país que, según hemos determinado, ha experimentado lo que será un cambio de régimen muy productivo”, ha afirmado el presidente de EEUU: “No habrá enriquecimiento de uranio, y Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterrará y retirará todo el 'polvo' nuclear profundamente enterrado (bombarderos B-2)”.

    Según el presidente de EEUU, esos restos radiactivos se encuentran “bajo una vigilancia satelital muy rigurosa (¡Fuerza Espacial!). No se ha tocado nada desde la fecha del ataque. Estamos negociando, y seguiremos negociando, el alivio de aranceles y sanciones con Irán. Muchos de los 15 puntos ya han sido acordados”.

    El presidente de EEUU, además, ha afirmado que “a cualquier país que suministre armas militares a Irán se le impondrá un arancel del 50% inmediatamente sobre todos y cada uno de los productos que venda a EEUU con efecto inmediato. ¡No habrá excepciones ni exenciones!”.

    No obstante, de acuerdo con la sentencia del Tribunal Supremo de EEUU, Trump no puede usar atajos para decretar aranceles, con lo que difícilmente podrá imponer gravámenes “inmediatamente”.

    Trump sopesa castigar a aliados de la OTAN como España

    Trump se plantea sancionar a ciertos países de la OTAN por su falta de apoyo en la guerra contra Irán, según publica The Wall Street Journal. Las tropas estadounidenses podrían reubicarse en países miembros de la Alianza Atlántica que cuenten con el favor del presidente de EEUU.

    El plan implicaría retirar las tropas estadounidenses de los países miembros considerados poco cooperativos con la guerra ilegal contra Irán y estacionarlas en países que apoyan más los bombardeos estadounidenses. Más allá del reposicionamiento de las tropas, el plan también podría implicar el cierre de una base estadounidense en al menos uno de los países europeos, posiblemente España o Alemania, según WSJ.

    El presidente de EEUU nunca ha sido un gran defensor de las organizaciones multilaterales, donde hay normas que cumplir y, en principio, todos los socios tienen los mismos derechos y deberes. Y desde su guerra unilateral contra Irán de la mano de Israel, y la soledad que ha sentido por parte de los aliados europeos que están sufriendo las consecuencias de una guerra no elegida, deseada ni consultada, Trump ha encontrado la coartada para tensar aún más la cuerda con la OTAN.

    Así, en plena soledad tras haber recibido el rechazo de los europeos a patrullar el estrecho de Ormuz y a dejarle usar las bases para bombardear Irán en una guerra ilegal, la Casa Blanca ha reconocido este miércoles que Trump quería abordar con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, su posible salida de la OTAN. La reunión, de más de dos horas este miércoles por la tarde, se ha producido sin comparecencia ante la prensa.

    No obstante, el presidente de EEUU no puede tomar la decisión de abandonar la OTAN de manera unilateral: una ley, la NDAA 2024, exige la aprobación de dos tercios del Senado o una ley del Congreso para la salida de la Alianza.

    La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha señalado, así, que Trump sopesa salir de la OTAN pocas horas antes de la reunión del presidente de EEUU con Rutte. “Tengo una cita textual del presidente de los Estados Unidos sobre la OTAN, y la voy a compartir con todos ustedes”, ha dicho Leavitt: “Se les puso a prueba y fallaron'. Y yo añadiría que es bastante triste que la OTAN le haya dado la espalda al pueblo estadounidense a lo largo de las últimas seis semanas, cuando es precisamente el pueblo estadounidense quien ha estado financiando su defensa”.

    En cuanto a la posible salida de la OTAN con la que está flirteando el presidente de EEUU, Leavitt ha afirmado: “Es algo que el presidente ha barajado, y creo que es algo de lo que el presidente hablará dentro de un par de horas con el secretario general Rutte, y quizá el propio presidente se pronuncie al respecto tras esa reunión, a última hora de esta tarde”.

    Rutte, por su parte, no ha querido confirmar ni desmentir ninguno de estos asuntos en la entrevista con la CNN. Rutte, que el año pasado llamó al presidente de EEUU “daddy”, ha aplaudido la guerra contra Irán, y ha explicado este miércoles: “Está claramente decepcionado con muchos aliados de la OTAN, y entiendo su punto de vista. Pero, al mismo tiempo, también le he señalado el hecho de que la gran mayoría de las naciones europeas han colaborado con las bases, con la logística, con los sobrevuelos y asegurándose de cumplir con los compromisos”.

    Al ser preguntado sobre si Trump había amenazado con abandonar la OTAN, Rutte evitó responder directamente, afirmando que “fue una conversación muy abierta. Me dijo claramente lo que pensaba de lo ocurrido en las últimas semanas”.

    En un Truth Social publicado a última hora de la tarde, Trump ha vuelto a expresar una queja infundada y recurrente, obviando que la única vez que se ha activado el artículo 5 para la defensa mutua en la OTAN fue con EEUU tras los atentados de las Torres Gemelas para invadir Afganistán y que Groenlandia pertenece a un país, Dinamarca, que no es el que él preside: “LA OTAN NO ESTABA AHÍ CUANDO LA NECESITÁBAMOS, Y TAMPOCO ESTARÁ AHÍ SI LA VOLVEMOS A NECESITAR. ¡¡¡RECUERDEN GROENLANDIA, ESE ENORME Y MAL GESTIONADO TROZO DE HIELO!!!”.

    Truth Social de Trump sobre la OTAN.
  • 🎙 PODCAST | TACO: Trump, la gallina y el shock

    Amenazar con un genocidio, proclamar el final inminente de una civilización, apelar al infierno, desatar el terror en la población… y luego sentarse a negociar las migajas

    Trump anuncia un alto el fuego de dos semanas y da marcha atrás en sus amenazas de arrasar Irán

    Donald Trump lleva amenazando desde hace varias semanas a Irán para que abra el paso al tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, pero Irán no hace caso. Las amenazas de Trump han ido escalando en todo este tiempo hasta que el presidente norteamericano lanzó el último ultimátum posible: o Irán abría el estrecho de Ormuz en 48 horas, o “una civilización entera” sería destruida. Dos horas antes de que se cumpliera ese siniestro plazo, Trump anuncia que acepta la negociación de Pakistán como intermediario y establece un alto el fuego de 15 días.

    Hay alivio, pero también hay gente diciendo… os lo dije… Trump siempre hace lo mismo. De hecho, al método le han puesto nombre: TACO, el acrónimo de Trump Always Chickens Out. Una forma de decir que Trump es un gallina o que siempre se acaba rajando. ¿Es así? ¿Es una nueva doctrina del shock? ¿Dónde está el límite? Lo analizamos con el director adjunto de Maldita.es Carlos Hernández-Echevarría, y analista de la actualidad en Estados Unidos.

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  • Reabrir un estrecho que ya estaba abierto: por qué Ormuz es la baza decisiva de Irán en la negociación para el fin de la guerra

    La torpeza estratégica de Donald Trump ha otorgado a Teherán un activo del que hasta ahora carecía: el control del estrecho de Ormuz, convertido en su arma principal en la guerra

    Qué se sabe sobre el plan de 10 puntos de Irán para negociar el fin de la guerra con Estados Unidos

    Es comprensible el alivio generado por el anuncio de un cese temporal de hostilidades gestionado por Pakistán, justo al borde de un abismo por el que se podía despeñar lo último que queda de un derecho internacional que tanto Israel como Estados Unidos se han empeñado en violar sistemáticamente, hasta el punto de declarar sin disimulo su intención de cometer crímenes de guerra. Pero sería muy apresurado suponer que lo pactado va a conducir directamente a un acuerdo de paz que ponga fin a la agresión israelo-estadounidense y que satisfaga plenamente a un régimen iraní aún más radicalizado que antes.

    Por mucho que se empeñen con su sistema de propaganda, los agresores no han logrado ninguno de sus objetivos. Evidentemente, al margen de cuál sea la situación personal de Mujtaba Jamenei, el régimen está hoy mucho más debilitado; pero conserva la capacidad suficiente para mantener a raya a su propia población y para responder puntualmente a los golpes que recibe desde el exterior, subiendo el coste no solo para los países vecinos, sino para la totalidad del planeta.

    Tampoco ha sido eliminado su programa nuclear por muchos que hayan sido los ataques recibidos, incluso con las bombas estadounidenses GBU 57-B, incapaces de penetrar hasta las instalaciones subterráneas más profundas; ni tampoco ha perdido los alrededor de 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido que se estima que ha acumulado en estos últimos años. Por último, queda claro que también sigue conservando misiles y drones en cantidad suficiente para batir objetivos tanto en Israel como en las bases estadounidenses en la región, así como en el territorio de sus vecinos árabes.

    Peor aún, la torpeza estratégica de Donald Trump ha otorgado a Teherán un activo del que hasta ahora carecía: el control del estrecho de Ormuz. Un activo que se ha convertido en la mejor baza con la que cuenta para sacar algo de una negociación que se adivina larga.

    El arma principal de Teherán

    Antes del 28 de febrero, por Ormuz pasaban libremente unos 120 buques diarios, mientras que hoy no llegan a una decena y siempre previo permiso de Teherán que, por si fuera poco, está en condiciones de exigir un peaje que puede llegar hasta los dos millones de dólares por embarcación. Para quien es sobradamente consciente de que en términos militares es muy inferior a sus enemigos, ese control (que no cierre) se ha convertido en su arma principal, y su valor aumenta al mismo ritmo que la desesperación de Trump por encontrar una salida airosa al pozo en el que él mismo se ha metido (de la mano de Benjamin Netanyahu).

    Su control le permite dañar seriamente los intereses de todos los países ubicados en el Golfo Pérsico y, en realidad, los de todo el planeta. Y para ello no necesita cerrar completamente el paso ni destruir todos los barcos que se atrevan a poner a prueba la voluntad de Teherán.

    A Irán le basta con dejar claro que puede hundir alguno de ellos para provocar el pánico de los armadores y aseguradoras internacionales, generando un impacto mundial

    Ormuz no es solo un punto de paso, sino que hay que tomar en consideración que desde Kuwait hasta ese punto tan angosto hay unos 1.500 kilómetros de travesía. Eso significa que, desde una costa que siempre está a menos de 100 kilómetros de esa vía de tránsito, Irán tiene numerosas posibilidades para perturbar el tráfico empleando una multitud de medios que van desde su artillería de costa, hasta sus drones (aéreos, de superficie o submarinos), cohetes, misiles, lanchas y buques costeros y, por supuesto, minas.

    De manera selectiva, le basta con dejar claro que puede hundir alguno de ellos para provocar el pánico de los armadores y aseguradoras internacionales, generando un impacto mundial.

    El futuro

    En consecuencia, mirando hacia un futuro que apunta a una negociación a cara de perro, resulta muy improbable que Irán vaya a renunciar de entrada a su mejor baza. Sus gobernantes saben que por la fuerza no van a lograr derrotar a sus enemigos y son conscientes también de que necesitan el alivio de las sanciones internacionales para evitar el colapso interno, con una población que ya ha mostrado sobradamente su hartazgo con la corrupción reinante y la represión de cualquier tipo de disidencia.

    Trump sigue atrapado por una visión iluminada que le lleva a pensar que, si golpea más fuerte, acabará por lograr la rendición incondicional de Irán

    Dado que sus peones regionales están debilitados y sus propias capacidades menguan a ojos vista, no puede extrañar que Ormuz cobre aún más importancia como vía preferente para mantenerse en poder, lo que hace más improbable que decida permitir el paso libre sin nada sustancial a cambio (dando por hecho que no habrá un cese real de ataques contra su territorio). Más aun, en su sueño hay que incluir la aspiración a verse reconocido como el cancerbero del estrecho, con poder para establecer un derecho de paso, peaje mediante, lo que le reportaría unos ingresos nada desdeñables.

    En todo caso, Trump sigue atrapado por una visión iluminada que le lleva a pensar que, si golpea más fuerte, acabará por lograr la rendición incondicional de Irán. De ahí que, si se asume que con lo visto hasta aquí no ha forzado su voluntad de resistencia, no quepa descartar que EEUU decida finalmente ir más allá, empleando medios aún más potentes y golpeando ya sin límite alguno. Y, sin ningún género de dudas, lo mismo cabe esperar de un Netanyahu que no ha tomado parte en el pacto y que no se siente obligado a frenar su apuesta belicista.

  • El alto el fuego en Oriente Medio no acaba con el pesimismo económico en la UE: "Seguimos expuestos a un choque estanflacionario"

    El comisario europeo de Economía avisa de que se mantiene el "deterioro de las perspectivas económicas", advierte a los países miembros sobre medidas para aplacar precios por la "presión adicional sobre las finanzas públicas" y descarta relajar el corsé del déficit

    Bruselas advierte de escasez de carburantes pero sigue sin proponer medidas para paliar los precios energéticos

    Europa se mantiene bajo la amenaza de una dura crisis económica. Así se ha expresado el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, en el Parlamento Europeo, donde ha señalado este jueves que “la economía europea sigue expuesta al riesgo de un choque estanflacionario, una situación donde un crecimiento más lento coincide con una inflación más alta”, pese al “frágil” alto el fuego de dos semanas que están negociando Estados Unidos e Irán.

    “La guerra en Oriente Medio ha provocado una de las mayores interrupciones en la cadena de suministro en la historia del mercado energético global. Los ataques al estrecho de Ormuz y la focalización de infraestructuras energéticas han provocado un fuerte aumento de los precios de la energía, y las repercusiones de estas perturbaciones se sienten en toda la economía mundial”, ha subrayado el comisario.

    Aunque el comisario admite que “la recientemente anunciada tregua de dos semanas aporta una desescalada muy necesaria que se refleja en los mercados energéticos, con el crudo Brent cotizando ahora por debajo de los 100 dólares por barril”, también avisa de que “la perspectiva a largo plazo sigue estando marcada por una profunda incertidumbre”, de manera que mantiene que “el crecimiento podría ser hasta 0,4-0,6 puntos porcentuales más bajo y la inflación hasta 1,1-1,5 puntos porcentuales más alta, tanto en 2026 como en 2027”.

    Pese a los riesgos económicos para Europa, Dombrovskis ha rechazado una posible suspensión del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, ante la posibilidad del incremento del déficit de los países miembros por las medidas de apoyo a la población y las empresas por el incremento de los precios de la energía que ha provocado la guerra de Irán. “La condición para activar la cláusula de escape general es una recesión económica severa en la zona euro o en la Unión Europea en su conjunto. Actualmente, no estamos en ese escenario”, ha remarcado el comisario.

    “Margen de maniobra más limitado”

    Sin embargo, Dombrovskis sí que ha insistido en que “es crucial tener en cuenta que el margen de maniobra es ahora más limitado que en choques anteriores, debido a mayores niveles de déficit y deuda, en un entorno de tipos de interés más altos y la urgente necesidad de un gasto adicional en defensa”.

    “Cabe destacar que los recientes desarrollos en los precios de la energía y en Oriente Medio generan presión adicional sobre las finanzas públicas, no solo por el deterioro de las perspectivas económicas, sino también por los costos asociados a las respuestas políticas de los Estados miembros”, ha remarcado el comisario.

    España ha sido avisada por la Comisión Europea por rebajar el IVA de los combustibles del 21% al tipo reducido del 10 %. Esta es una de las medidas dentro del paquete que aprobó el Ejecutivo de Pedro Sánchez para aliviar a los ciudadanos el encarecimiento de los carburantes por la guerra en Oriente Medio. Según Bruselas, este cambio al tipo reducido se desvía de la normativa europea sobre este impuesto. La Comisión mandó una carta al Gobierno español, y al de Polonia por aprobar una medida similar, en la que recuerdan “a las autoridades nacionales que la directiva del IVA no contempla la posibilidad de aplicar un tipo reducido al suministro de combustible”. Fuentes del Ministerio de Hacienda defendieron que la rebaja del IVA sobre los carburantes es una medida temporal y no estructural y destacaron que el Ejecutivo mantiene un diálogo constructivo y fluido con la Comisión Europea.

    Dombrovskis ha subrayado que cualquier medida que aprueben los países miembros “debe ser temporal y específica, con un plazo claro de finalización, y no debe aumentar la demanda agregada de petróleo y gas en un momento en el que se necesitan ahorros. Los Estados miembros deben seguir estos principios y mantener el crecimiento neto del gasto dentro de los límites recomendados por el Consejo”.

    En cuanto a la propuesta de las cinco de las principales economías de la Unión Europea, entre las que se encuentra España, que pidieron un nuevo impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas, el comisario ha respondido que “ya hubo un impuesto a las ganancias inesperadas durante la anterior crisis energética”, en referencia a la subida de la inflación con la invasión de Ucrania por Rusia en 2022. Aunque la Comisión Europea aún no ha puesto encima de la mesa las medidas que supuestamente iba a lanzar por la crisis de precios energéticos, Dombrovskis ha comentado que “no hay nada que impida a los Estados miembros aplicar este impuesto, ya que la tributación directa está, en gran medida, dentro de sus competencias. Estamos evaluando la posibilidad de una estrategia más coordinada a nivel europeo. Actualmente se está analizando, pero sigue siendo una opción, como lo fue durante la crisis anterior”.

  • El fracaso de la ilegal agresión a Irán

    Habrá tiempo, si la paz se consolida, para analizar las consecuencias políticas, económicas, y reputacionales que esta agresión ilegal y absurda ha tenido para todos los actores implicados. Pero en una primera lectura parece que aquí el único que gana es Netanyahu, que es el impulsor real del ataque

    En una guerra asimétrica como la que ha desatado el presidente Donald Trump – con la colaboración estelar de su aliado y amigo, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu – contra Irán, si el contendiente más poderoso no logra una victoria clara y determinante, pierde, mientras que el más débil gana solo con sobrevivir. Pero en este caso, además, la tregua pactada in extremis entre EEUU e Irán, con la mediación de Pakistán, después de que Trump hubiera amenazado con aniquilar el país y acabar para siempre con la civilización persa, se hace sobre la base del plan de 10 puntos elaborado por Teherán cuya formulación es una clara humillación para el agresor, pues incluye puntos como la compensación por los daños sufridos por Irán- algo que después de una guerra corresponde solamente al vencedor -, mediante la creación de un fondo de inversión y financiero, o la continuación del enriquecimiento de uranio al que Irán ya había renunciado en la negociación previa al inicio de los ataques que ha sufrido.

    Trump Always Chickens Out. Trump siempre se acobarda. El acrónimo TACO que describe la actitud del presidente estadounidense – bravuconería inicial y repliegue posterior – en muchos asuntos, como la imposición de aranceles desproporcionados, la anexión de Groenlandia, incluso de Canadá, la ocupación del canal de Panamá, las amenazas a Ucrania y a Rusia para que acuerden una paz que él iba a conseguir “en 24 horas”, corre por las redes y se hace – una vez más – viral, sobre todo en EEUU, pero también en todo el mundo. El golpe a su credibilidad y coherencia, ya muy dañadas, tendrá graves repercusiones políticas, tanto en el interior, con la defección de muchos de sus seguidores, incluidos algunos prominentes, como en el escenario internacional donde tanto sus aliados como sus adversarios tomarán buena nota de esta debilidad.  

     ¿Por qué ha acordado Trump un alto el fuego aceptando, en principio, los términos fijados por el país al que según él había vencido ya ampliamente? Pues precisamente porque no solo no lo ha vencido, sino que ha tenido que asumir que no podía ganar sin cambiar radicalmente el nivel de la agresión para convertirla en una guerra larga de alta intensidad, incluyendo una invasión terrestre que requeriría más de 200.000 tropas con equipos pesados, cuyo despliegue en la zona hubiera requerido meses, sin aliados como los que tuvo EEUU en la invasión de Irak, y sin el apoyo político imprescindible para esa clase de guerra que no se podía hacer en ningún caso sin la aprobación del Congreso

    Tal vez sus asesores militares, a los que probablemente no escuchó cuando se lanzó a esta aventura – ante la promesa de Netanyahu de un final rápido y feliz – le hayan advertido ahora que ni siquiera con la destrucción de las infraestructuras civiles el régimen de los ayatolás iba a ceder, además de que esas acciones constituirían sin duda crímenes de guerra, que los militares podrían negarse a ejecutar porque en estos casos la obediencia debida no les exime de responsabilidad. Trump se enfrentaba también a una creciente oposición interior a la guerra, también entre los republicanos -incluso entre los MAGA-, a pocos meses de las elecciones de medio mandato, y aunque necesitaba una victoria, ya no tenía alternativa a salir de ese avispero sin importar las condiciones.

    El ataque no ha conseguido ninguno de diversos y cambiantes objetivos que el presidente estadounidense y miembros de su administración han ido alegando en estos 40 días. La muerte de Ali Jamenei y otros muchos dirigentes no ha tenido ninguna repercusión, han sido sustituidos sin problemas. El esperado levantamiento popular que iba a estallar en cuanto empezaran los bombardeos no ha existido. La anunciada caída del régimen no solo no se ha producido – a pesar de que Trump lo haya declarado extinto varias veces – sino que la agresión lo ha fortalecido y radicalizado. El uranio enriquecido sigue donde estaba, y ni siquiera se ha logrado acabar con sus drones y misiles, que seguían en el momento de acordar la tregua castigando duramente a Israel y a los países del Golfo. Pretender que la reapertura del estrecho de Ormuz es una victoria es bastante ridículo, porque ya estaba abierto antes de que la guerra empezara. Sin duda, la operación ha fracasado, y si ciertas condiciones contenidas en el plan de diez puntos iraní salieran finalmente adelante tendríamos que hablar de una derrota sin paliativos.

    Cabe preguntarse, una vez más, por qué Trump se ha lanzado a esta aventura con un planteamiento inicial sin ninguna posibilidad de éxito, sin tener en cuenta la capacidad de resistencia y respuesta iraní, sin considerar las consecuencias que iba a tener – en su país también – el más que probable cierre del estrecho de Ormuz, sin planificación rigurosa como demuestra el hecho de haber empezado a desplegar fuerzas terrestres tres semanas después del comienzo del ataque. Es cierto que contener a Irán es un objetivo permanente de EEUU desde que el régimen de los ayatolás enseñó los dientes secuestrando a los miembros de su embajada en Teherán. Y tiene además una lógica estratégica, ya que en toda la zona de Oriente Próximo y Medio es el único aliado de China, del que recibe el 9% del petróleo que consume, y también de Rusia, después de la caída de Bashar al-Asad en Siria, y sobre todo porque es la única potencia de la región hostil a EEUU, y, por tanto, un obstáculo clave para el control de un área de gran importancia por la producción y exportación de hidrocarburos, y de otros productos como fertilizantes, helio y aluminio, de enorme peso en la economía mundial, como ha demostrado esta crisis. Además de ser un riesgo permanente para su gran aliado, Israel. 

    Varios presidentes estadounidenses han intentado debilitar a la República Islámica mediante sanciones, asesinando a ciertos dirigentes, o autorizando a Israel a llevar a cabo acciones puntuales preventivas o de castigo, excepto Obama, que intentó la vía del acuerdo, pero ninguno se había atrevido a lanzar un ataque directo de gran envergadura por los riesgos inherentes a tal operación, y sus pocas probabilidades de éxito. Trump, con su habitual narcisismo, ha creído que él iba a triunfar – para su mayor gloria - donde los demás habían fracasado, y se ha estrellado contra la realidad. Irán no amenazaba actualmente a EEUU ni a sus intereses en la región ni estaba desarrollando armas nucleares, tal como han afirmado miembros importantes de su administración. Trump no necesitaba esta guerra, ni hacerla ha reportado ningún beneficio a su país, iniciarla ha sido un error que no podrá ocultar con sus siempre petulantes declaraciones

    Los intereses de Israel son muy diferentes. Netanyahu vive de la guerra. Gracias a ella sus tres procesos penales por corrupción se alargan indefinidamente. Gracias a ella sigue en el poder, que estuvo a punto de perder por las masivas manifestaciones en contra de su antidemocrática reforma judicial, justo antes de los atentados del 7 de octubre que dieron lugar a la brutal reacción sobre Gaza y cambiaron radicalmente el escenario político interno en Israel, volviéndole a reforzar políticamente. Es sabido que en tiempo de guerra la mayor parte de la opinión pública se radicaliza, se sitúa detrás del líder, sea quien sea, por instinto de supervivencia, y las críticas se reducen porque en esas condiciones resultan antipatrióticas. La amenaza de Irán, cuyos dirigentes insisten en que desean la destrucción del Estado judío, da miedo a la gente, el miedo crea odio y el odio da lugar a la violencia, que es el caldo de cultivo en el que Netanyahu y los neonazis que le rodean gobiernan con comodidad. Nunca le ha interesado una paz duradera con Teherán, ni siquiera aunque su programa nuclear estuviera controlado. 

    Por eso hizo todo lo que pudo contra el acuerdo de 2015, hasta que consiguió que Trump – “el mejor amigo que ha tenido Israel” – lo abandonase sin que hubiera habido ningún incumplimiento iraní, por eso interrumpió las conversaciones para un nuevo acuerdo en junio de 2025 bombardeando – con apoyo de EEUU – las plantas nucleares de Irán, y por eso ha vuelto a torpedearlas ahora, con un nuevo ataque, cuando estaban peligrosamente (para él) cerca de alcanzar un acuerdo, que habría permitido a Irán un levantamiento, siquiera parcial, de las sanciones y la supervivencia del régimen. Es probable que intente torpedear también la negociación que se abre ahora de nuevo con la tregua, aunque puede que se conforme con que le dejen manos libres en Líbano, un escenario secundario de la guerra que no preocupa a Trump – ni a casi nadie - porque no afecta al precio del petróleo ni a la inflación, en EEUU o en el resto del mundo.

    No se puede decir nada bueno del régimen teocrático, dictatorial y represor de Irán en el que la libertad – no solo la religiosa – brilla por su ausencia, y sobre todo respecto a las mujeres, aunque hay otros regímenes en la zona muy similares que son muy amigos de EEUU y de Europa. Pero la República Islámica nunca ha atacado a nadie, solo se ha defendido. Reaccionó en 2024 ante una agresión directa, el bombardeo israelí de su consulado en Damasco. Respondió a los ataques de la guerra de los doce días, en junio de 2025, pero detuvo su respuesta en el momento en que cesaron los bombardeos. Ha reaccionado ahora ante un ataque ilegal que no tenía la mínima justificación, y se ha defendido con todo lo que tenía como es su derecho, pero ha propuesto o aceptado un alto el fuego y la apertura de Ormuz cuando lo ha visto viable y con mínimas garantías.

    Es evidente que Irán ha apoyado, con armas, dinero, e incluso asesores de la Guardia Revolucionaria, a los grupos chiíes enemigos de Israel, como Hizbolá en Líbano, las diferentes milicias de las Fuerzas y Unidades de Movilización Popular en Siria e Irak, y los hutíes en Yemen, así como a Hamás, aunque es de confesión suní. Pero si admitimos que proveer a los que combaten a un tercero es un acto de agresión contra este que justifica su respuesta armada hacia quien les presta ayuda, tendríamos que asumir también que EEUU y Europa están agrediendo a Rusia al dotar de armas, dinero, y asesores militares a Ucrania, y Putin estaría autorizado a atacarlos en justa respuesta. 

    ¿Qué va a pasar ahora? El primer paso es que el alto el fuego se consolide, porque en estos casos siempre suele haber acusaciones mutuas de alguna vulneración, que desata una respuesta, y a su vez otra del lado contrario, amenazando así la continuidad de la tregua. Si la situación se estabiliza, habrá que ver el resultado de las negociaciones que tendrán lugar a partir del viernes en Pakistán. El plan de diez puntos presentado por Irán es absolutamente incompatible con el de quince que propone EEUU. Trump ya ha anunciado que se levantarán las sanciones y los aranceles a Irán, lo que ya es un triunfo para la República Islámica, que todavía no ha hecho ninguna cesión, salvo la apertura limitada y controlada del estrecho de Ormuz. Pero Washington no puede aceptar en ningún caso algunos términos del plan iraní, como la retirada de sus fuerzas de combate de Oriente Medio - a no ser que se trate solo de las fuerzas que han sido desplegadas para esta operación -, el derecho a enriquecer uranio – aunque Teherán se compromete a no fabricar armas nucleares -, la extensión del acuerdo a todos los grupos de resistencia vinculados a Irán – lo que incluiría a Hizbolá y a Hamás -, o las garantías de que no se volverán a producir ataques al país, refrendadas por una resolución de Naciones Unidas.

    El acuerdo, por tanto, no será fácil y cabe la posibilidad de que fracase o se estanque. Pero será difícil que la guerra se reanude en Irán porque a ninguna de las partes – salvo a Netanyahu – le interesa. La situación en la zona puede seguir siendo tensa, ya que no es probable que Israel se avenga a terminar su operación en Líbano, y tanto Hizbolá como otras milicias chiíes seguirán realizando acciones ofensivas. Además, aunque la paz se abriera paso, la normalización y la regulación del tráfico por Ormuz tardará en completarse, y la recuperación de la producción de hidrocarburos – sobre todo de gas - y de fertilizantes en la zona requerirá meses, por los daños sufridos en las instalaciones de varios países, lo que seguirá afectando, a pesar del optimismo inicial, al precio del petróleo y a los mercados financieros, que son los que con su debilidad han provocado que se concretara esta tregua, por encima de cualquier consideración moral o ética.

    Habrá tiempo, si la paz se consolida, para analizar las consecuencias políticas, económicas, y reputacionales que esta agresión ilegal y absurda ha tenido para todos los actores implicados. Pero en una primera lectura parece que aquí el único que gana es Netanyahu, que es el impulsor real del ataque. El régimen islamista iraní seguirá reprimiendo a sus disidentes y a las mujeres, recuperará su capacidad militar y, cuando lo haya hecho, la tensión y tal vez la guerra se reproducirán, con lo que este conflicto solo habrá servido para sembrar muerte y destrucción, como casi todos, sin ningún resultado positivo. Rusia ha recibido una inyección económica muy importante con la crisis del petróleo, y China apenas ha sufrido y acrecienta su papel de potencia moderada y transaccional en comparación con su competidor directo. EEUU es quizá el que más pierde, recibe un golpe más - y muy duro – a su papel como líder mundial fiable y sólido, y en particular entre sus aliados árabes, solo por la megalomanía y la insensatez de un líder, Trump, cuya estabilidad mental está ya siendo puesta en duda en su país. Este es nuestro principal aliado, el que se supone que protege y defiende a Europa, y exige que le paguemos por ello. Con aliados así, quién necesita enemigos.

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